La reforma propuesta por el Gobierno pone en discusión el equilibrio entre desarrollo y protección ambiental. La Ley de Manejo del Fuego fue diseñada para preservar territorios afectados por incendios. Su objetivo principal es evitar cambios de uso que puedan incentivar prácticas ilegales.
Con la modificación, se busca eliminar restricciones que hoy limitan la actividad económica en esas tierras. Esto incluye la posibilidad de habilitar proyectos productivos o inmobiliarios en plazos más cortos. El argumento oficial apunta a fomentar inversiones.
Sin embargo, el tema genera un fuerte rechazo en distintos sectores. Ambientalistas advierten sobre riesgos de degradación y pérdida de biodiversidad. La discusión sigue escalando en el ámbito político.





