La votación por la modificación de la ley de tierras se presenta como una de las más ajustadas del año. El oficialismo impulsa la iniciativa para flexibilizar la compra por parte de extranjeros, mientras la oposición advierte sobre posibles riesgos para la soberanía.

El proyecto ya atravesó múltiples cambios y versiones, reflejando las dificultades para alcanzar consensos. Incluso se registraron tensiones internas dentro del propio oficialismo en torno a la estrategia legislativa.

En este escenario, el resultado final dependerá de negociaciones de último momento, con un tablero abierto hasta el instante de la votación.

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