Un importante volumen de recursos asignados a la Presidencia continúa sin ser utilizado por la actual gestión. Estos fondos están bajo la órbita directa de Karina Milei, figura clave en la estructura del gobierno. A pesar de su disponibilidad, no fueron activados en la práctica.
La partida corresponde a gastos vinculados al funcionamiento del área presidencial, incluyendo herramientas administrativas como tarjetas oficiales. Sin embargo, no se registran consumos relevantes ni ejecución presupuestaria. Esto llama la atención dentro del ámbito político y administrativo.
La falta de utilización abre interrogantes sobre el criterio del Gobierno en el manejo de estos recursos. También genera cuestionamientos sobre la transparencia y la planificación del gasto público. El tema se instala como un punto de discusión en la gestión nacional.




