El peronismo enfrenta debates internos sobre qué programa económico presentar frente al gobierno de Milei. Las diferencias se manifiestan en torno a la intensidad de las medidas y el enfoque general. En ese escenario, se multiplican las reuniones y posicionamientos públicos.
Algunos sectores priorizan una agenda de fuerte intervención estatal, mientras otros apuestan a esquemas más moderados. También hay discusiones sobre cómo recuperar la confianza social. Estas divergencias muestran la complejidad del momento político.
Pese a los desacuerdos, existe coincidencia en la necesidad de reorganizar el espacio. Dirigentes destacan la importancia de construir una propuesta competitiva. El objetivo es llegar fortalecidos a los próximos desafíos electorales.




