La espera por el discurso de Donald Trump mantuvo en vilo a los mercados financieros internacionales, en una jornada marcada por la cautela y la volatilidad. En Estados Unidos, Wall Street operó con tendencia mixta, mientras los operadores evaluaban el posible impacto de eventuales anuncios sobre comercio exterior, política fiscal o relaciones internacionales.

Las bolsas europeas cerraron en baja, presionadas por la combinación de incertidumbre política global y señales de desaceleración económica. Los inversores redujeron exposición a renta variable y reforzaron posiciones defensivas ante el temor de un cambio brusco en el escenario internacional.

En ese marco, el oro consolidó su rol como activo de refugio y volvió a marcar un máximo histórico al superar los 4.800 dólares. El fuerte avance del metal confirma el nerviosismo de los mercados y la expectativa de que los próximos meses estén dominados por mayor volatilidad, con la política estadounidense como uno de los principales factores de riesgo.

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