El presidente Javier Milei decidió congelar su salario y el de la vicepresidenta Victoria Villarruel por tiempo indeterminado, en una medida que busca reforzar el mensaje de austeridad y ajuste del gasto público que impulsa el Gobierno nacional.
La decisión implica que ambos funcionarios no percibirán actualizaciones salariales automáticas, aun cuando se registren incrementos para otros cargos de la administración pública. Desde el Ejecutivo señalaron que la medida se enmarca en la necesidad de dar una señal política clara en un contexto de reordenamiento fiscal y control del gasto del Estado.
El congelamiento de los sueldos del Presidente y la Vicepresidenta se suma a otras acciones orientadas a reducir privilegios y costos en la estructura del poder, y apunta a marcar una diferencia con gestiones anteriores. En la Casa Rosada sostienen que el gesto tiene un fuerte contenido simbólico y busca acompañar el esfuerzo que se le exige al conjunto de la sociedad.
La medida regirá sin un plazo definido, y su continuidad dependerá de la evolución de las variables económicas y del programa fiscal del Gobierno. Mientras tanto, el anuncio generó repercusiones en el ámbito político, donde fue interpretado como una señal de coherencia con el discurso oficial, aunque también despertó críticas desde sectores de la oposición que reclaman medidas de mayor alcance.





