Un informe reciente sobre opinión pública indicó que la confianza en el Gobierno cerró el año en niveles superiores a los registrados durante las administraciones de Alberto Fernández y Mauricio Macri en períodos comparables. El relevamiento mide percepciones sociales sobre la gestión, la capacidad para resolver problemas y las expectativas económicas.

Según el estudio, el indicador mostró una mejora sostenida en los últimos meses, impulsada por la percepción de orden macroeconómico, señales de estabilidad y un cambio de expectativas respecto del rumbo económico. Si bien el nivel de confianza aún se mantiene en valores moderados, el registro de cierre de año se ubicó por encima del promedio observado en los tramos finales de los gobiernos anteriores.

El informe destaca que el componente económico es el principal motor de la evolución del índice. Variables como la desaceleración de la inflación, la previsibilidad en el tipo de cambio y la expectativa de recuperación influyen de manera directa en la evaluación ciudadana. A su vez, la confianza institucional y la credibilidad en la toma de decisiones explican parte del diferencial frente a gestiones pasadas.

No obstante, el relevamiento también señala que persisten factores de fragilidad. La situación social, el nivel de ingresos y el impacto del ajuste en sectores vulnerables continúan condicionando la percepción general. En ese sentido, la confianza aparece como heterogénea según nivel socioeconómico, región y expectativas personales.

Los analistas remarcan que estos indicadores suelen ser sensibles a cambios de corto plazo y que su sostenibilidad dependerá de resultados concretos en materia de actividad, empleo y poder adquisitivo. En el contexto actual de la Argentina, la evolución de la confianza será un termómetro clave para medir el respaldo social a las políticas oficiales durante el próximo año.

Tendencias