El cruce expuso tensiones dentro del kirchnerismo y volvió a poner en discusión el rol de la exvicepresidenta como figura de conducción

Un fuerte cruce político entre Juan Grabois y Mayra Mendoza volvió a dejar al descubierto las tensiones internas dentro del kirchnerismo y reabrió el debate sobre el liderazgo de Cristina Kirchner. La disputa, que escaló en declaraciones públicas, generó repercusiones inmediatas en el espacio político y expuso diferencias estratégicas y de posicionamiento.

El conflicto se desató a partir de cuestionamientos cruzados vinculados al rumbo del peronismo y a la representación de los sectores populares. Grabois, referente de movimientos sociales, lanzó críticas que fueron interpretadas como un desafío directo a la conducción política tradicional, mientras que Mendoza, intendenta de Quilmes y dirigente cercana a Cristina Kirchner, respondió con dureza en defensa del rol de la exmandataria.

El episodio puso en evidencia una discusión más profunda sobre la conducción del espacio kirchnerista en un contexto de reconfiguración política. Mientras algunos sectores reclaman una renovación de liderazgos y mayor apertura interna, otros insisten en que Cristina Kirchner sigue siendo la principal referencia capaz de ordenar al peronismo y articular una estrategia común.

La pelea no solo reflejó diferencias personales, sino también tensiones estructurales dentro del movimiento, que enfrenta el desafío de redefinir su identidad y su conducción de cara a los próximos años. En ese escenario, el rol de Cristina Kirchner vuelve a quedar bajo la lupa, en medio de un debate que combina lealtades, disputas internas y proyecciones políticas a futuro.

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