El oficialismo activó una semana clave en el Parlamento con el inicio del tratamiento del Presupuesto nacional y la apertura del debate sobre la reforma laboral. El Gobierno busca acelerar los tiempos legislativos en medio de negociaciones con bloques dialoguistas y un escenario político marcado por fuertes tensiones.

El Congreso nacional comenzó a debatir el Presupuesto impulsado por el presidente Javier Milei, una de las piezas centrales del programa económico del Gobierno. La iniciativa ingresó tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, donde el oficialismo pretende ordenar el esquema fiscal, reducir el gasto público y consolidar el rumbo de ajuste planteado desde el inicio de la gestión.

En paralelo, las comisiones legislativas pusieron en marcha el tratamiento de la reforma laboral, otro de los proyectos sensibles para la administración libertaria. La propuesta apunta a modificar aspectos centrales del régimen de contratación, indemnizaciones y relaciones laborales, con el objetivo declarado de “modernizar” el mercado de trabajo y fomentar la generación de empleo formal.

El inicio simultáneo de ambos debates abre una etapa de negociaciones intensas con los bloques opositores y aliados circunstanciales, que ya anticiparon reparos y pedidos de cambios. Mientras sectores dialoguistas reclaman mayor previsibilidad y consenso, desde la oposición más dura cuestionan el impacto social de las medidas y advierten sobre posibles retrocesos en derechos laborales.

Con este escenario, el Gobierno enfrenta el desafío de reunir los apoyos necesarios para avanzar en el Congreso sin resignar los ejes centrales de su programa. Las próximas semanas serán determinantes para definir si el oficialismo logra convertir en ley dos de las iniciativas más relevantes de su agenda política y económica.

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