El expresidente estadounidense Donald Trump generó nuevas tensiones diplomáticas al afirmar que la Unión Europea (UE) es “un grupo de naciones en decadencia”, en declaraciones que rápidamente recorrieron el mundo y provocaron fuertes reacciones en el bloque europeo. Sus palabras se suman a una larga lista de críticas hacia la UE, a la que suele acusar de aprovecharse comercialmente de Estados Unidos y de mantener políticas que considera “obsoletas”.
Trump sostuvo que la estructura económica y política del bloque atraviesa un proceso de debilitamiento y cuestionó la falta de cohesión en temas clave como defensa, migración y competitividad global. Sus dichos fueron interpretados como una señal de que, en caso de recuperar la Casa Blanca o aumentar su influencia política, podría profundizar una postura más dura frente a Europa.
Desde Bruselas, funcionarios comunitarios rechazaron las declaraciones y defendieron el rol del bloque como uno de los principales actores económicos y diplomáticos del mundo. Además, remarcaron que la UE continúa avanzando en políticas de integración y fortalecimiento interno pese a los desafíos globales.
La tensión verbal se produce en un momento de reacomodamiento internacional, con disputas comerciales abiertas y un escenario político global marcado por la incertidumbre. Las nuevas críticas de Trump reavivan el debate sobre el futuro de las relaciones transatlánticas y el impacto que podrían tener sus posiciones en la estabilidad geopolítica.





