El funcionario dejó oficialmente su cargo para asumir como diputado nacional. En su despedida destacó la modernización militar y agradeció la confianza del mandatario.

Luis Petri presentó su renuncia formal al Ministerio de Defensa mediante una carta enviada al presidente Javier Milei, en la que comunicó que su salida será efectiva a partir del 9 de diciembre. El exministro dejó el cargo para asumir como diputado nacional por Mendoza, rol para el que fue electo y que comenzará a ejercer desde el 10 de diciembre.

En su mensaje de despedida, Petri agradeció al presidente por haberle confiado la conducción del área y destacó que su gestión se propuso “reconstruir la capacidad operativa del Sistema de Defensa”, modernizar las Fuerzas Armadas y recuperar su presencia territorial. Subrayó especialmente la incorporación de los aviones F-16, a los que definió como “la adquisición militar más importante de las últimas décadas”, y aseguró que representaron un salto cualitativo para la defensa aérea del país.

El exministro también valoró el rol de las Fuerzas Armadas en operaciones de apoyo a la comunidad, asistencia en emergencias, patrullajes en zonas fronterizas y tareas de protección en la zona económica exclusiva. Según afirmó, estos despliegues demostraron la relevancia institucional y operativa del área en un contexto de modernización y reorganización interna.

Tras su salida, el cargo quedará en manos del teniente general Carlos Presti, quien asumirá como nuevo ministro de Defensa. Su designación marca un hecho histórico: por primera vez desde el retorno de la democracia, un militar ocupará la conducción política del ministerio, un movimiento que abre una nueva etapa en la estructura de Defensa.

Petri aseguró que su paso a la Cámara de Diputados no significa un cierre definitivo, sino una continuidad desde otro ámbito. Afirmó que llevará al Congreso las ideas y prioridades que impulsó durante su gestión, entre ellas el fortalecimiento institucional, la modernización y la inversión en capacidades estratégicas. Con su renuncia, el Ejecutivo inicia una transición que podría redefinir el vínculo entre el Gobierno, las Fuerzas Armadas y el sistema político en general.

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