La suspensión inesperada del encuentro con la prensa incrementó las especulaciones sobre la llegada de la dirigente venezolana, que permanece en la clandestinidad desde comienzos de 2025.
La conferencia de prensa que María Corina Machado tenía prevista en el Instituto Nobel de Oslo fue aplazada de manera repentina, y el anuncio oficial no incluyó explicaciones sobre los motivos de la decisión. La reprogramación quedó sujeta a un aviso con al menos dos horas de anticipación, pero las autoridades del instituto evitaron brindar detalles, lo que desató una oleada de especulaciones tanto entre la prensa internacional como entre los asistentes que viajaron para acompañar a la dirigente.
El aplazamiento se produce en la víspera de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, que este año distingue a Machado por su rol en la defensa de la democracia en Venezuela. La noticia generó un clima de creciente expectativa, principalmente porque la líder opositora se encuentra en la clandestinidad desde principios de 2025, situación que mantiene en vilo incluso a sus propios colaboradores.
La pregunta que domina el ambiente en Oslo es si Machado logrará presentarse en persona. Su salida de Venezuela es una incógnita debido a las fuertes restricciones aéreas, la crisis operativa de los vuelos internacionales y las dificultades para movilizarse sin ser detectada. Estas condiciones alimentan la versión de que estaría intentando un viaje bajo protección diplomática o a través de rutas alternativas.
Familiares directos y figuras políticas latinoamericanas ya se encuentran en la capital noruega, lo que aumenta la presión sobre la organización del Nobel. Entre ellos están su madre y una de sus hijas, quienes han evitado hacer declaraciones públicas, pero cuya presencia refuerza la expectativa de que Machado podría lograr llegar a tiempo para la ceremonia.
Mientras tanto, el Instituto Nobel no dio señales de cancelar la conferencia, sino solo de moverla de horario. Sin embargo, el retraso fue interpretado por muchos como un indicio de que la organización aún no tiene certezas sobre su localización exacta ni sobre las condiciones de su eventual traslado. En Oslo, la prensa internacional se mantiene en guardia a la espera de cualquier actualización.





