El gobierno de Javier Milei evalúa seriamente la posibilidad de enviar al presidente a Brasil para concretar la firma del histórico acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, un paso que podría marcar un nuevo rumbo diplomático y económico para Argentina. La decisión revela la voluntad oficial de reinsertarse en bloques internacionales y a la vez reafirma un giro hacia la apertura de mercados y relaciones bilaterales.
Desde la Casa Rosada aseguran que el viaje servirá como símbolo de compromiso internacional y como un intento de transmitir confianza a inversores y socios europeos. Brasil, país clave del bloque, se perfila como la sede natural para rubricar el pacto, lo que implica una señal clara de alineamiento regional y una apuesta por el comercio exterior como motor de desarrollo.
Para Milei, firmar en Brasil no sería solo un trámite: representa la posibilidad de proyectar un cambio de etapa en la relación con socios estratégicos, renovar acuerdos comerciales y abrir nuevas oportunidades de exportación e inversión. En un contexto donde la economía doméstica atraviesa desafíos, el gesto puede interpretarse como una estrategia para atraer capital externo y fortalecer la narrativa de apertura.
La expectativa también recae sobre la reacción del Congreso y de sectores productivos locales. Muchos destacan que el acuerdo podría beneficiar industrias exportadoras, mejorar las condiciones de intercambio y reactivar sectores vinculados al agro, manufacturas y servicios. Otros advierten que será esencial equilibrar los beneficios con políticas de compensación para los sectores sensibles que podrían verse afectados por la competencia externa.
No obstante, la posibilidad del viaje y la firma trae también tensiones internas. Dentro del peronismo, de economistas críticos y de sindicatos hay preocupación por un ajuste brusco a las reglas del juego y pérdida de protecciones internas. Además, hay interrogantes respecto de los plazos: el acuerdo ya fue largamente debatido, pero si no se acompaña con una reglamentación clara, sus efectos reales pueden diluirse.
En definitiva: la opción de que Milei viaje a Brasil para firmar el Mercosur-UE marca una apuesta fuerte por redefinir el perfil internacional de Argentina. Pero lo que se juegue en esa rúbrica —desde inversiones hasta consecuencias internas— dependerá de cómo se articule el acuerdo con políticas domésticas.





