El gobierno de Axel Kicillof logró destrabar una negociación clave con la oposición bonaerense al ceder lugares en la conducción del Banco Provincia, un gesto que permitió avanzar hacia un acuerdo más amplio por el endeudamiento que la Provincia necesita aprobar antes de fin de año. Tras semanas de tensiones, la negociación mostró señales de distensión política y habilitó un marco de diálogo en medio de un clima legislativo complejo.
El punto central del acuerdo fue la disposición del oficialismo a conceder posiciones dentro del directorio del Banco Provincia, un organismo estratégico tanto en términos financieros como de influencia institucional. Para la oposición, garantizar espacios en la entidad era una condición fundamental para acompañar el paquete de deuda que busca el Ejecutivo. El gesto fue interpretado como un movimiento pragmático de Kicillof para asegurar gobernabilidad en el inicio de un nuevo ciclo político.
Con ese avance, la Legislatura quedó en condiciones de debatir el pedido de endeudamiento que el Ejecutivo considera imprescindible para afrontar vencimientos, financiar obras comprometidas y mantener el funcionamiento de programas provinciales. El gobierno sostiene que, sin esta herramienta, la Provincia quedaría expuesta a un escenario de asfixia financiera a partir del primer trimestre del próximo año.
Desde la oposición destacaron que la negociación “salió del bloqueo” y que el acercamiento obliga al oficialismo a asumir un esquema de mayor equilibrio en la gestión de organismos clave. Sin embargo, marcaron que el acompañamiento al endeudamiento no será un cheque en blanco: exigirán controles estrictos, informes periódicos y un destino claro para cada tramo de financiamiento.
En el entorno de Kicillof consideran que el acuerdo es una señal importante hacia dentro y fuera de la provincia. Hacia dentro, porque ordena el tablero político y habilita la aprobación de medidas urgentes. Hacia fuera, porque envía a inversores y organismos un mensaje de previsibilidad institucional y diálogo político, dos factores que habían quedado en duda luego de semanas de tensión legislativa.
El movimiento también revela una lectura más amplia del gobernador: en un contexto económico desafiante, con caída de ingresos y necesidades crecientes de financiamiento, mantener bloqueado el diálogo hubiera sido un costo mayor que ceder lugares de poder. El Banco Provincia, pieza central del acuerdo, vuelve así a convertirse en un terreno donde se juega parte de la gobernabilidad bonaerense.
En definitiva, ceder espacios abrió una puerta política que parecía cerrada. Ahora queda por ver si este acuerdo será solo un puente para aprobar el endeudamiento o si marcará el inicio de una relación más fluida entre el oficialismo y la oposición en la Provincia de Buenos Aires.





