En un momento decisivo para el peronismo, la conducción del Partido Justicialista decidió reconocer abiertamente que la fuerza necesita una profunda renovación política y organizativa. La admisión llega tras meses de tensiones internas, pérdidas de protagonismo electoral y un desgaste que dirigentes de distintos sectores ya consideran insostenible si no se impulsa un giro estratégico.
Durante una reunión que reunió a gobernadores, legisladores nacionales y referentes territoriales, el mensaje fue claro: el PJ debe ordenar su interna y actualizar su proyecto político si quiere evitar una ruptura. El documento interno que circuló durante el encuentro planteó dos ejes centrales para 2026: la discusión sobre el rol que ocupará Cristina Fernández de Kirchner en el futuro del partido y la elaboración de un nuevo programa económico-político capaz de reconectar con los sectores populares y medios.
Detrás de escena, varios dirigentes coincidieron en que la etapa de liderazgo tradicional “está agotada” y que el partido no puede seguir anclado en discusiones del pasado. La preocupación es concreta: los cruces públicos entre referentes, la fuga silenciosa de dirigentes hacia otros espacios y el riesgo de que surjan listas alternativas generan un clima de fragilidad que amenaza con profundizarse si no hay un mensaje contundente de unidad.
Por este motivo, la conducción decidió bajar una directiva explícita: evitar declaraciones rupturistas, no alimentar internas en los medios y reforzar la disciplina partidaria hasta que se ordene el nuevo mapa de liderazgo. A su vez, se busca alinear a gobernadores, intendentes y bloques parlamentarios detrás de una hoja de ruta común que se definirá durante el verano.
La autocrítica también alcanzó la performance del partido frente a la crisis económica. Dirigentes reconocieron que el PJ perdió capacidad de ofrecer un horizonte claro en materia de empleo, inflación y recuperación productiva. El desafío, aseguraron, es “volver a encantar” a su base histórica mediante un proyecto renovado, moderno y creíble.
En este escenario, el peronismo encara una etapa de reconstrucción con un objetivo inmediato: contener sus múltiples corrientes internas y evitar que la tensión derive en una fractura. Lo que está en juego no es solo la identidad del PJ, sino su posibilidad de seguir siendo un actor competitivo en el ciclo político que se abre.





