Una fuerte interna sacudió a La Cámpora en las últimas horas luego de que trascendiera un cruce directo entre Máximo Kirchner y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, motivado por sus diferencias respecto del vínculo político con Axel Kicillof. La discusión, que hasta ahora se mantenía puertas adentro, revela un reacomodamiento profundo dentro del kirchnerismo y pone en evidencia disputas por el liderazgo, la estrategia y el rumbo que deberá asumir el espacio de cara al próximo ciclo político.
Según fuentes partidarias, Máximo Kirchner cuestionó la creciente autonomía política de Kicillof y la forma en la que algunos dirigentes bonaerenses —entre ellos Mendoza— se alinearon con el gobernador en debates claves. Dentro del sector más cercano al diputado, se considera que ciertos movimientos del kicillofismo estarían debilitando la cohesión de la agrupación fundada por Cristina Kirchner.
Del otro lado, referentes vinculados a Mendoza sostienen que el planteo de Máximo responde a una resistencia interna a renovar liderazgos y a reconocer el peso territorial y electoral que hoy representa Kicillof. La intendenta, pieza clave en el conurbano y dirigente de alto perfil en la estructura camporista, habría defendido la necesidad de sostener el vínculo con el gobernador como parte de una estrategia de supervivencia política en un contexto nacional adverso.
Esta tensión, que se desató en reuniones reservadas, expone dos modelos: uno que busca replegar la conducción hacia un núcleo reducido bajo el mando de Máximo Kirchner, y otro que apuesta por un armado más amplio, donde Kicillof y dirigentes territoriales como Mendoza tienen un rol creciente. Aunque ambas partes evitan escalar públicamente el conflicto, puertas adentro el clima se volvió tenso y el debate sobre el liderazgo del kirchnerismo volvió a encenderse.
La disputa se da en un momento especialmente sensible para el peronismo, con un escenario nacional convulsionado, sin conducción unificada y con múltiples sectores intentando ocupar el espacio vacío. Lo que ocurra dentro de La Cámpora tendrá un impacto directo en la reorganización del mapa político opositor y en la proyección de las figuras que buscan posicionarse para el futuro inmediato.
Por ahora, la tensión no derivó en rupturas formales, pero el episodio dejó en claro que el equilibrio dentro de la agrupación ya no es el mismo. La relación entre Máximo Kirchner y Kicillof, con Mayra Mendoza como figura central en la discusión, se perfila como uno de los factores determinantes del rumbo que tomará el kirchnerismo en los próximos meses.





