La Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento del expresidente Alberto Fernández por negociaciones incompatibles con la función pública en el marco de la causa que investiga presuntas irregularidades en contrataciones de seguros estatales durante su gestión. El fallo sostiene que existió un esquema de intermediación indebida que vinculaba a funcionarios, directivos y personas allegadas al exmandatario, quienes habrían intervenido en la adjudicación de pólizas a través de Nación Seguros.
Según la resolución, la maniobra habría operado mediante la designación estratégica de directivos afines y la intervención de intermediarios privados —entre ellos el esposo de su exsecretaria— que habrían obtenido beneficios económicos por participar en contratos derivados de organismos públicos. La causa detalla que el mecanismo se habría extendido entre 2020 y 2023, involucrando pólizas de múltiples dependencias estatales.
El fallo no sólo afecta a Fernández: también deja firme el procesamiento de otros implicados que formaron parte central de la estructura investigada. Entre ellos se encuentran figuras que, de acuerdo con los jueces, actuaron como engranajes fundamentales en el direccionamiento y gestión de los contratos. La confirmación de sus procesamientos robustece la hipótesis del Ministerio Público respecto de la existencia de una red organizada alrededor del negocio de los seguros.
Si bien la decisión de la Cámara no implica una condena, sí representa un avance decisivo hacia una posible elevación a juicio oral. En términos políticos, el impacto es inmediato: el exmandatario enfrenta ahora un escenario judicial más complejo, mientras distintos sectores analizan cómo esta resolución puede influir en su futuro dentro del tablero político y en su capital simbólico.
Para el sistema institucional, el fallo marca un precedente significativo: uno de los expresidentes más recientes queda un paso más cerca de enfrentar un juicio por corrupción. A partir de ahora, el expediente entra en una fase en la que la Justicia buscará determinar responsabilidades concretas y definir si hubo un perjuicio directo para el Estado. La evolución del caso será determinante para evaluar no sólo la situación penal de los acusados, sino también las repercusiones que este proceso tendrá en la dinámica política nacional.





