El presidente de la Cámara de Diputados dispuso que los legisladores salientes restituyan oficinas, mobiliario y equipos antes de dejar sus cargos, con el objetivo de terminar con la práctica de ceder espacios de manera informal a quienes los suceden.

La medida alcanza a todos los diputados que finalizan su mandato y establece que deben devolver los despachos y los bienes asignados exactamente en el estado en que los recibieron.

La disposición apunta a eliminar la llamada “herencia de despachos”, una costumbre extendida que permitía que ciertos espacios quedaran en manos de un mismo bloque o corriente política más allá de los cambios electorales.

El instructivo interno aclara que la devolución debe hacerse en el momento mismo del cese del mandato e incluye advertencias sobre posibles sanciones ante incumplimientos, desde cargos administrativos hasta acciones legales.

La orden despertó debate dentro del Congreso: mientras algunos legisladores celebran el avance hacia una mayor transparencia, otros señalan que el cambio altera dinámicas históricas de organización interna.

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