El arranque de Diego Santilli como ministro del Interior llega con un primer objetivo político claro: garantizar la sanción del presupuesto 2026 con un acuerdo amplio entre Nación y las provincias. En su primera semana de gestión, el funcionario mantuvo una serie de reuniones con la mayoría de los gobernadores que participaron del reciente encuentro con el Presidente, y este lunes avanzará con nuevos encuentros en la Casa Rosada con Alberto Weretilneck (Río Negro) y Leandro Zdero (Chaco).

En todas las conversaciones, Santilli buscó asegurar apoyos para el proyecto presupuestario y, a cambio, Nación ofreció un gesto concreto: avalar a las provincias para que puedan tomar deuda en organismos internacionales o en los mercados, algo que se vuelve más viable ante la caída del riesgo país. El mensaje del Gobierno es que no habrá discrecionalidad en la asistencia, pero sí un acompañamiento institucional para que cada jurisdicción pueda financiar obras y cubrir necesidades fiscales sin comprometer las metas nacionales.

El oficialismo considera que el presupuesto será el primer gran test político de la gestión y quiere mostrarlo como una señal de orden, previsibilidad y diálogo con los gobernadores. En paralelo, el Ejecutivo ya adelantó que, tras la aprobación de la ley de gastos, buscará avanzar con otros capítulos de su agenda: modernización laboral, reformas tributarias y cambios en materia penal.

Aunque la mayoría de las provincias se muestra alineada con la sanción del presupuesto, varios gobernadores remarcaron que no están dispuestos a “ser una escribanía” y esperan que sus planteos se traduzcan en respuestas tangibles. Pese a esos matices, en el Gobierno reina el optimismo respecto del avance legislativo y confían en que Santilli logrará cerrar el consenso en los próximos días.

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