Mauricio Macri encabezó un encuentro con la cúpula del PRO en un intento de reafirmar el liderazgo partidario y contener la fuga de dirigentes hacia el espacio libertario de Javier Milei. La reunión, realizada en la sede de la fuerza, reunió a referentes nacionales, gobernadores y legisladores que debatieron la estrategia de cara a las próximas definiciones políticas.

El expresidente pidió “orden y cohesión” dentro del partido y llamó a evitar fracturas que debiliten la identidad del PRO frente a la creciente influencia del oficialismo. En un clima de tensión interna, Macri buscó enviar un mensaje de unidad y deslizó críticas hacia los sectores que se alinearon con el gobierno libertario en el Congreso.

La cumbre también sirvió para trazar una hoja de ruta de reposicionamiento del partido en el escenario nacional. Entre los temas discutidos se incluyeron la estrategia legislativa ante las reformas de Milei, el rol de los gobernadores amarillos y la necesidad de recuperar protagonismo en el debate público.

Fuentes cercanas al expresidente señalaron que Macri pretende mantener la autonomía del PRO y evitar que el partido se diluya dentro del oficialismo. La convocatoria fue interpretada como un gesto político contundente: una advertencia hacia adentro y una señal hacia afuera de que el exmandatario busca retomar el control del espacio en medio de una etapa de reconfiguración del poder.

Tendencias