La denominada Causa Cuadernos, uno de los expedientes de corrupción más emblemáticos de las últimas décadas en la Argentina, entró en una nueva etapa judicial. En los próximos días, el tribunal a cargo del juicio oral dará lectura a los tramos de la investigación que involucran directamente a Cristina Fernández de Kirchner, junto con una extensa lista de exfuncionarios y empresarios acusados de haber participado en una red de pagos ilegales vinculados a la obra pública.

El proceso abarca 164 hechos de presuntas coimas, registrados en los famosos cuadernos del chofer Oscar Centeno, que describen con detalle los supuestos traslados de dinero entre empresarios contratistas del Estado y altos funcionarios del entonces Ministerio de Planificación Federal. Entre los acusados figuran figuras del kirchnerismo y de los principales grupos empresarios de la construcción y la energía.

El tribunal oral federal N°7 avanzará esta semana con la lectura formal de los cargos, un paso clave en la instancia oral del juicio que permitirá delimitar las responsabilidades y evaluar las pruebas documentales y testimoniales acumuladas durante más de cinco años de investigación.

Cristina Kirchner figura como una de las principales imputadas bajo la hipótesis de que habría integrado una estructura de recaudación ilegal destinada a financiar la política y el enriquecimiento de exfuncionarios. Aunque la expresidenta ha rechazado en reiteradas ocasiones esas acusaciones, la lectura de su nombre en esta etapa del proceso vuelve a colocarla en el centro de la escena judicial.

La defensa de la exmandataria sostiene que la causa está viciada de irregularidades y responde a un armado político impulsado durante el gobierno de Mauricio Macri. En su entorno remarcan que “no hay pruebas materiales” que acrediten su participación directa en los hechos, y denuncian que los arrepentidos fueron presionados para declarar.

Del lado contrario, los fiscales insisten en que la prueba documental, los registros telefónicos y las confesiones de empresarios conforman un cuadro robusto. “La magnitud y sistematicidad de los pagos prueban que se trató de un mecanismo institucionalizado de recaudación ilegal”, argumentaron en la elevación a juicio.

La lectura de las imputaciones se espera que se extienda durante varias audiencias, dado el volumen de pruebas y la cantidad de acusados. Entre los empresarios involucrados se encuentran representantes de grandes constructoras nacionales, algunos de los cuales ya admitieron haber entregado dinero a intermediarios del entonces Ministerio de Planificación.

El avance de la causa Cuadernos tiene también un fuerte impacto político. Llega en un momento de redefinición interna dentro del peronismo y con Cristina Kirchner manteniendo un bajo perfil público. Para el oficialismo actual, el tema vuelve a reabrir heridas del pasado; para la oposición, en cambio, representa una reivindicación del discurso anticorrupción.

Mientras tanto, en Comodoro Py la expectativa es alta. El proceso podría extenderse durante varios meses y derivar en nuevas citaciones o cruces de testimonios clave. En un país donde los grandes casos de corrupción suelen dilatarse por años, la causa Cuadernos vuelve a ser un espejo del vínculo —siempre tenso— entre poder, dinero y justicia en la Argentina contemporánea.

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