Los bloques dialoguistas no impondrán nombres para la conducción de la Cámara, pero advierten que pedirán un funcionamiento más transparente y acuerdos cumplidos. Ritondo asoma como posible alternativa si el oficialismo cambia de plan.

Mientras el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, intenta asegurar su continuidad en el cargo, la oposición dialoguista mantiene una postura expectante: no propondrá candidatos, pero exigirá garantías de un manejo parlamentario más equilibrado. “No nos metemos en los nombres, pero sí vamos a pedir correcciones en la forma de conducir”, señaló un legislador de ese espacio.

Desde Encuentro Federal y Democracia para Siempre remarcaron que no impugnarán la continuidad de Menem siempre que cambie su estilo de gestión y respete los acuerdos políticos y el reglamento interno. “Somos flexibles, damos segundas oportunidades, pero no podemos permitir que se repitan los errores”, advirtieron.

Entre las principales críticas al riojano se mencionan irregularidades en la integración de comisiones, trabas a proyectos opositores, demoras en las sesiones y falta de conducción dentro del bloque libertario. Además, se le atribuye responsabilidad en la falta de aprobación del Presupuesto 2025, un tema que condiciona su futuro político.

La suerte de Menem podría depender del avance de la “ley de leyes”. Si logra consensos entre el oficialismo y la oposición moderada, tendría más posibilidades de seguir al frente de la Cámara. Pero si el gobierno insiste con una postura intransigente, su continuidad se debilitaría, y figuras como el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, podrían emerger como alternativa.

En medio de estas negociaciones, el asesor presidencial Santiago Caputo volvió a ganar influencia y se mueve como virtual jefe de Gabinete, lo que genera especulaciones sobre un eventual cambio de conducción parlamentaria. Sin embargo, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sigue siendo la figura clave que sostiene a Menem dentro del esquema libertario.

Por ahora, el presidente de Diputados continúa en carrera, aunque con un margen de maniobra limitado. Su permanencia dependerá de su capacidad para tender puentes y de la decisión final del oficialismo, que enfrenta el desafío de sostener el diálogo político en un Congreso fragmentado.

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