El ex capellán de la Bonaerense fue condenado a perpetua por secuestros, torturas y homicidios durante la dictadura. Ahora pide visitar a su hermano en Corrientes.
El Servicio Penitenciario Federal (SPF) apoyó el pedido de salidas transitorias del ex sacerdote Christian Von Wernich, condenado en 2007 a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar. La solicitud plantea que el condenado pueda visitar a su hermano en la provincia de Corrientes, bajo promesa de regresar al penal de Campo de Mayo donde cumple su condena.
Von Wernich fue hallado culpable de participar en 34 secuestros, 31 casos de tortura y siete homicidios mientras se desempeñaba como capellán de la Policía Bonaerense. Su rol dentro de los centros clandestinos fue denunciado por sobrevivientes que lo acusaron de usar su investidura religiosa para obtener confesiones bajo coacción y manipular emocionalmente a las víctimas.
En 2023, el ex religioso ya había intentado obtener un traslado a un hogar sacerdotal, alegando motivos espirituales. Sin embargo, la institución eclesiástica a la que había solicitado ingresar rechazó su presencia. Tras ese intento fallido, presentó un nuevo pedido en mayo de este año para obtener salidas limitadas con fines familiares.
El Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata —el mismo que lo condenó— consultó al SPF sobre la posibilidad de trasladarlo a una unidad penal en Corrientes. El organismo, que depende del Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich, emitió un informe favorable al pedido.
Myriam Bregman, dirigente del Frente de Izquierda y abogada querellante en la causa, expresó su rechazo: “Von Wernich fue una pieza clave del genocidio. No es un ‘exgenocida’. Siguen sin decir dónde están los desaparecidos ni los niños apropiados”. Además, recordó el rol del ex sacerdote en centros clandestinos del Circuito Camps y en el Centro COTI Martínez, donde se denunciaron graves violaciones a los derechos humanos.
La Iglesia Católica nunca excomulgó formalmente a Von Wernich, a pesar de las pruebas presentadas durante el juicio. Su caso sigue generando polémica en torno al trato que reciben los condenados por crímenes de lesa humanidad y a los límites de los beneficios penitenciarios en este tipo de delitos.





