La adopción de inteligencia artificial (IA) y automatización de procesos en Argentina se acelera en 2025, transformando sectores clave de la economía y generando impactos significativos en el empleo y la productividad. Según un informe del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, más del 25% de las empresas del sector industrial y de servicios han incorporado herramientas de IA en tareas de logística, atención al cliente y análisis de datos, con resultados positivos en eficiencia y reducción de costos operativos.
El impacto en el empleo es dual. Por un lado, la automatización reemplaza tareas repetitivas y operativas, especialmente en industrias como manufactura, banca y comercio minorista. Por otro, la IA genera demanda de nuevos perfiles laborales, incluyendo especialistas en datos, programadores, ingenieros de sistemas y técnicos en automatización. Expertos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) estiman que, en los próximos cinco años, la transformación tecnológica podría afectar al 18% de los empleos actuales, pero también crear oportunidades equivalentes en sectores emergentes.
La productividad de las empresas que adoptan IA muestra incrementos notables. Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo indican que compañías que implementaron automatización y análisis predictivo lograron aumentos de hasta un 20% en eficiencia operativa. Este fenómeno es especialmente evidente en la logística y la industria agroalimentaria, donde la digitalización y el monitoreo en tiempo real optimizan la producción y la distribución.
El sector educativo y la formación profesional se enfrentan al desafío de preparar a los trabajadores para la nueva economía digital. Programas de reconversión laboral, cursos de programación y capacitación en inteligencia artificial son cada vez más necesarios para garantizar que la fuerza laboral pueda adaptarse a las exigencias del mercado. La colaboración entre universidades, empresas y organismos estatales es fundamental para cerrar la brecha de habilidades.
A pesar de los beneficios, existen riesgos asociados a la automatización, como el aumento de la desigualdad laboral y la concentración de beneficios en empresas que lideran la innovación tecnológica. Para mitigar estos efectos, especialistas recomiendan políticas de acompañamiento que incluyan subsidios a la formación, programas de empleo para jóvenes y estrategias que fomenten la integración de pequeñas y medianas empresas en el ecosistema digital.
De cara al futuro, la inteligencia artificial y la automatización representan una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad de Argentina, siempre que se combine la adopción tecnológica con políticas públicas que promuevan inclusión y capacitación. La transición hacia una economía más digital y automatizada podría generar un crecimiento sostenido y empleo de calidad, si se planifica de manera integral y responsable.




